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jueves, 8 de marzo de 2012

III Encuentro de Crítica e Investigación Pensamos Cuba

Palabras de apertura del III Encuentro de Crítica e Investigación Joven Pensamos Cuba.

Cartel diseñado por Nelson Ponce
Por casualidades de la vida mi membrecía coincide con la edad de este encuentro, y gracias a esta extraña casualidad he podido participar en todos y cada uno de ellos. Claro, esas peripecias del destino nunca son tan casuales e inocentes, sino que muchas veces llevan consigo cierta carga educativa, aprehendida a golpe y porrazo. En la primera cita, apenas participé como asistente; y como buen joven, muy joven cuando aquello, quedé insatisfecho e inconforme, por lo que critiqué su organización y me quejé de los supuestos espacios de diálogo entre el público y los ponentes. Al año siguiente, me movieron de asiento; de joven inconforme pasé a ponente sorprendido. Aunque me preparé para la ocasión, todavía no sé bien por qué acepté compartir mis desvaríos en torno a las artes plásticas, o por qué me felicitaban pidiéndome que escribiera mi ponencia, cosa que nunca hice.

Nuevamente salí molesto, faltaba el público. Increíblemente la posible concreción de un espacio para el debate y el diálogo se desaprovechaba desvaneciéndose en el aire. Nuevamente me quejé, y de nuevo el destino movió sus fichas. Me ha tocado organizar el tercer encuentro, teniendo en cuenta todos los elementos que he criticado en sus ediciones anteriores. Eso sí, en esta ocasión me he prometido a mi mismo callar, pues temo qué pueda suceder en la próxima cita si me vuelvo a quejar.

Entrando en materia, para obedecer el orden que traté de imponerme organizativamente, debo reconocer que la celebración por tercera vez consecutiva de este encuentro es ya un logro en sí mismo de la sección de crítica e investigación de la AHS en La Habana. Corren tiempos difíciles y decisivos, y la existencia de un núcleo de jóvenes que se atrevan a examinarlo, estudiarlo y polemizarlo sin miedo es digo de admirar. Y si bien por la edad nos correspondería arremeter contra todas las banderas posibles, reaccionando ante los cánones establecidos, cuestionando y desestabilizando, poco a poco vamos entendiendo, gracias a espacios de diálogo, encuentro y debate, como existen fijezas dignas de perpetuar.

Hoy mi voz se hace eco de otras voces y, ya sea desde la cita o la intertextualidad, hablan desde estas letras jóvenes asociados que se vuelcan hacia la sociedad. Reflejándola en nuestros ensayos, tratamos de sacudirla en nuestras tesis para transformarla a partir del reconocimiento de sus particularidades y realidades. Cuestionándonos el grado y nivel de participación de nuestra generación en la producción ensayística e investigativa cubana en las ciencias sociales y humanísticas, nos damos cita hoy aquí para conversar sobre nuestras investigaciones. Pues si en encuentros anteriores analizábamos diversas problemáticas en torno a un eje, era ya impostergable la concepción de un espacio de socialización de nuestros resultados de trabajo, muchas veces premiados en becas de la propia Asociación, o en otras instituciones.

Y si hoy en todo el mundo luchan los jóvenes, indignados, tomando las calles como plazas contra las dictaduras totalitarias; no podíamos quedamos rezagados nosotros, que también nos oponemos a la exclusión, la marginación, la explotación y la represión que ejercen los poderosos. En los tiempos que corren nos toca ser cada vez más consecuentes con el proyecto de nación que queremos y defendemos, donde la emancipación cultural, social y material del ser humano ocupa un lugar cimero.

No debemos olvidar que como bien se ha reflejado en las páginas de La Jiribilla, el presente es el cruce histórico entre la reconstrucción simbólica e imaginaria del pasado y la proyección utópica del futuro. Por eso estamos aquí, para fomentar y propiciar un espacio de diálogo entre nuestra generación, para combatir la fragmentación y la distancia que impone la desidia, el desinterés y la banalización de nuestro contexto. Para analizar por qué la crítica artístico-literaria ha cedido su lugar y hoy ya no acompaña la producción más actual. Para ver cómo desde el estudio y la gestión cultural, deben abrirse otros caminos para encontrar nuevas posibilidades de concreción de hechos e intervenciones artísticas. Para comprender que el país está inmerso en un proceso de cambios, que pueden resultar muy provechos si se acaba con el paternalismo al que estamos acostumbrados y logramos transformamos de merecedores a conquistadores; pues como dijo Fernando Martínez Heredia, somos, y nos toca ser, los protagonistas de la Cuba futura.

Así que, echando mano a la sabiduría popular, recogida en la savia de nuestra música cubana, solo me resta afirmar, como en aquella conga pegajosa, para referirme a esta nueva cita y su trascendencia, adelantándome sin duda a los hechos: uno, dos y tres, que paso más chévere.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Crítica joven ¿Utopía o realidad?

Advertencias a modo de (imberbe) prólogo


De izquierda a derecha: Rubens, Jorge, Amanda  y Samuel.
Como parte de las actividades realizadas en La Madriguera, sede de la Asociación Hermanos Saíz en La Habana, durante las Jornadas de Arte Joven El Madrigazo, miembros de la Sección de Crítica e Investigación, así como público general interesado, se dieron cita para debatir y dialogar sobre el ejercicio del criterio en los jóvenes, sus retos y desafíos. Como pie forzado, bajo el título Crítica Joven: ¿Utopía o realidad?, se organizó una mesa donde se dieron cita un grupo de investigadores, quienes desde sus disciplinas pondrían sobre el tapete las principales preocupaciones de los noveles creadores en este ámbito de las ciencias sociales. Azarosamente coincidían en ellos los roles de profesor y estudiante, el haberse graduado o no, el cultivo de la crítica cultural o sus ansias, así como la convergencia de disciplinas tan caras al tema como la Historia, la Filosofía y la Historia del Arte.

Puesto que el debate requería de trabajo organizativo previo, los miembros de la Sección interesados en el tema se dieron cita para reflexionar sobre qué aspectos no podían pasar por alto y debían entonces abordarse en el encuentro. Así emergieron cinco preguntas que, si bien no constituían un ceñido corsé para los arrojados jóvenes que integrarían la mesa, organizaban el flujo de las ideas y prometían un jugoso intercambio entre panelistas e interesados. Qué es la crítica joven; hay espacios para esta; existen tendencias, gestos, posturas, estilos o poéticas identificables en ella; cómo es leída desde las diferencias generacionales, ideológicas, etc.; pudieran legitimarse espacios alternativos, como los blogs, para su cultivo y posicionamiento; y finalmente cómo se legitima un joven crítico, fueron simplemente la columna vertebral de las conferencias resultantes; las cuales hablan por sí solas en cuanto a profundidad de abordaje en el tema y seriedad por parte de estos jóvenes.

Público asistente al debate
Resulta indispensable advertir al lector que nunca se tomó la noción de juventud como crono-referente exclusivo, sino más bien como estado del espítiru asociado a la frescura en los criterios y en las formas de ser estos expresados; pues no queríamos contribuir a reiterar estereotipo y creencias arraigadas en nuestra sociedad que asocian como sinónimo, casi de forma natural, la falta de experiencia a la mocedad de nuestros congéneres. De igual forma pensar los espacios no pretendía cuantificar o topografíar el panorama, sino simplemente advertir la necesidad de los mismos y reconocer, más bien agradecer, la valía de los ya existentes. La lectura del criterio ejercido, cuestionamiento enfocado desde el estudio de la(s) recepción(es), permitiría a su vez ver el fenómeno desde todas sus aristas; pues para nada era el objetivo del debate centrarse en un modo de hacer que, por desenfadado e innovador, fuera inaccesible a los lectores – consumidores. La asunción de los blogs como alternativa libre e individual, marca cierto espacio de abordaje para la autonomía de acción que supone esta herramienta para todas aquellas personas que no desean integrarse al engranaje editorial establecido, o simplemente no pueden abordarlo y aún así, conexión mediante, emprenden la tarea de redireccionar sus ganas de hacer y de expresar sus juicios valorativos frente a la cotidianidad que los rodea en el éter cibernético. Finalmente, las visiones particulares de legitimación revelarían qué modelos reproducidos socialmente son consumidos y seguidos por los jóvenes investigadores que aspiran a consolidar un nombre y ganarse así ganarse un espacio en el área de las Ciencias Sociales.

Sobran entonces otros preámbulos o plausibles anotaciones, los textos merecen la atención detallada y, sobre todo, invitan a la reflexión de un tema que no se agota en estas tres miradas. Conscientes de sabernos jóvenes, la provocación queda hecha. Eso sí, convencidos de que es nuestra hora de cambiar el mundo y construir un futuro mejor desde nuestro horizonte de expectativas.